lunes, diciembre 07, 2009

Angers 2009

Salut, mes amis!

Este fin de semana Gabi y yo hemos viajado a Angers con Teresa y Juan y nos lo pasamos pipa. Así que es obligatorio hacer una breve reseña.
(Para variar, nuestra cámara de fotos estaba caput, pilas descargadas y todo eso que siempre nos ocurre, así que tengo poquísimas fotos y además no muy representativas. Como reportera no tengo igual, vaya.)
Ante todo, hay que ver qué majos son los franceses, cómo cuidan a los autores y cómo se organizan de bien...envidia verde, señores.

Angers es una zona viticultora muy importante, según he visto, es parte de una ruta enológica francesa. Asi que no es de extrañar que nos pidieran hacer etiquetas de vino; los viticultores de la región eligen las etiquetas y hacen pequeñas remesas con las mismas para el salón, se ve muy bien en su página. Algunos autores realizan pequeñas maravillas.
Además, aparte de las dédicaces, (podéis ver algunas fotillos aquí, en la web de Blacksadmania, gracias también a ellos) hicimos, guiados por el bueno de Julien Derouet (alias Julien Moca), una pequeña visita a la Abadía Real de Fontevraud (donde están enterrados Leonor de Aquitania y Enrique II), y a Castillo del rey Rene (con sus tapices del Apocalipsis), en el centro de la ciudad...es de ensueño, y está muy bien conservado.

Y lo más guay, nos regalaron muchísimo vino!!!XD
La pena es que sólo nos pudimos traer seis botellas cada uno, y evidentemente, nos llevamos las que tenían nuestra etiquetilla...así somos de ombligueros. Ya tenemos vino para la Navidad!!

Tengo que dar las gracias a Julien y a Jean-Michel, con los que tuvimos un contacto más directo, pero en fin, todos los organizadores (que, por cierto, se meten en esos embolaos de gratis, son almas de Dios), que fueron increiblemente amables y nos atendieron a las mil maravillas, pendientes de nosotros en todo momento. ¡Brindaremos a su salud!

lunes, noviembre 30, 2009

Más filosofía de baratillo: El bienmorir

Hace escasos minutos recibía una llamada telefónica de cierta empresa de seguros. Hasta ahí, pues lo normal.

La señorita (que se dirigía a mí de tú y casi me ha convencido de que no sólo somos conocidas, sino que casi casi somos íntimas), me ofrecía una magnífica oferta imposible de rechazar: seguro de defunción (lo de los muertitos, añadió con una risita), a lo que se le suma un maravilloso seguro dental, y otro seguro por si pierdes tus maletas en algún aeropuerto perdido de la mano de Dios.

No me ha quedado claro qué tienen que ver unas cosas con otras, ya que cuando crías malvas, tengo entendido que no comes y los dientes te hacen poca falta. Creo que si pierdes tus bragas nuevas, además, te importa un pito.

Aparte de estos datos supérfluos, mi estremecimiento ante la expresión "los muertitos" ha sido, digamos, intenso. Porque si te paras a pensar, el muertito soy yo, no mi primo ni un señor de Murcia.

No, no. Yo. Myself.

Entonces he pensado dos cosas horripilantes:
a) Tengo ya edad para pensar en mi propia muerte.
b) Los de los seguros son lo suficientemente fríos e irrespetuosos como para juntar churras con merinas, hablar de tu muerte en plan chiste,- exhibiendo una cuidada sonrisa- y arrastrarte a la realidad de la vida (la muerte) de un gran patadón en la sien.

Mi amiga, la vendedora telefónica, quería saber, además, mi edad y la de mi cónyuge. Dependiendo de las estadísticas, tus exequias salen a un precio u otro.

Otro estremecimiento.

Vale, que si. Que todos nos morimos, bla, bla, bla. Que no hay que dejar marrones a los vivos y las cosas han de quedar atadas y bien atadas, que diría cierto librepensador con bigotito. Estamos de acuerdo, de veras.
Pero, ¿es tan importe tener ese dichoso seguro mortal? En media fracción de segundo, he imaginado cómo sería mi entierro con seguro y sin él:

Con, todo el mundo bien trajeado, de luto riguroso, serios y taciturnos, la urna labrada con gusto y una ceremonia monísima.
Sin, la peña con jerseises con bolas y el pelo alborotao, quemando my body en una chasca en plan gitano, todos bailoteando.

La cuestión es que nadie parece darle importancia al bienmorir. Morir sin dolor ni angustia, con tranquilidad, durmiendo a ser posible. Que te de tiempo a decir adiós a todos y tener la conciencia bien tranquila. Aunque la muerte te pille en un barco que naufraga o un avión que se cae. Nada, nada. Que tengo yo pagao un seguro de bienmorir, coño. Nada de morir sufriendo. Te mueres igual, vale, pero sin miedos. Eso sí que lo pagaría yo bien agusto.


martes, octubre 06, 2009

Talismán 2...el color.




Como hice con alguna página del tomo anterior, me gusta mostrar aquí cómo las páginas van tomando forma hasta llegar al color. No me he molestado en poner los lápices, porque son la cosa más guarra e incomprensible -lleno de puntos de fuga y rayajos de mil colores-y normalmente termino dibujando también en la página de tinta.
Fantástico el color del sabio Javi Montes, que aparte de buen colorista es un dibujante güenísimo y un currante nato (características esenciales del buen colorista)...que yo me pregunto si no debería éste muchacho lanzarse a la piscina y hacer su propio tebeo. Para ver más de este chico prometedor, aquí y aquí.
Ésta es la página 13, ¿a que le ha quedado chula?

martes, septiembre 29, 2009

A las brujas también les gusta pimplar

Llevada por la envidia al ver las preciosas etiquetas de mis compis, allá va la mía, oiga. ¡No voy a ser menos...!
Yo he elegido a la bruja mala malísima que sale en mi tebeillo, pero en el 2º Tomo, que por cierto acabo de finiquitar alegremente.
Y levanto mi copa, como la bruja, a la salud de las caprichosas Musas y del indolente Azar, a ver si mueven aires propicios en mi dirección...¡Chin, chin!

jueves, agosto 20, 2009

Antigua tirilla prosaicogatuna o el amor a lo bestia

Nada, que se me había quedado perdida por ahí...pues me ha hecho gracia, oye.

viernes, agosto 07, 2009

Mirada violeta

Aún recuerdo la mirada violeta de Sara.

Era verano, y unos cuantos chicos y chicas tomamos, como cada tarde, el camino arbolado que conducía al río. Todo era verde, calor y grillos.

Sara, vestida con unos vaqueros raídos y un pequeño bikini negro, había estado todo el día tonteando conmigo, con ese juego de miradas prometedoras y sin embargo, algo ingenuas. Ahora caminaba delante de mí, bamboleando el enorme trasero. Yo no podía apartar la vista: era hipnótico verla andar. Arriba-abajo. Arriba-abajo.
Mi gran amigo Toni me sacó del trance de un empujón.

-¿Qué?-murmuró socarrón,- ¿Te gusta la gorda o qué?

Las otras chicas rieron despiadadas. Me sonrojé hasta la raíz del pelo, pillado en falta.

-¿¡Qué dices, tío?!- contesté torpe y brusco, más alto de lo debido.-Ni de coña, joder.

Al levantar la vista deseé tragarme mis palabras una por una. Sara echó una breve ojeada justo en el momento en que yo contestaba. Y el cambio en sus ojos me dio a entender que nos había oído.

Aun recuerdo los ojos violeta de Sara, el alegre brillo seguido por el desencanto. No volvió a dedicarme más miradas prometedoras.

viernes, julio 17, 2009

Dos Veces Breve: mi pequeña colaboración

Cuando recibí la revista "Dos veces breve" en la que he colaborado, me llevé una alegría y un chasco a la vez. Alegría porque la revista es de gran calidad y está muy bien editada. Y eso da gusto. Chasco, porque no sé qué carallo hice, que mis dos paginillas tenían un color extraño y los negros no eran tales. Despistada como siempre le mandé al editor una versión equivocada, o no me aclaro con los malditos formatos del photoshop. Ambas opciones son válidas.

De todas maneras, lo pasé francamente bien buscando documentación, y me enamoré definitivamente del mundo sumerio. Un siglo de éstos haré un tebeo gilgameshiano.

Bueno, pues cuelgo aquí las páginas tal y como las pinté...


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